La carta de la madre de Nuria

LA MADRE DE NURIA

Aunque yo sabía que pasaba algo, incluso intuía lo que era, me negaba a aceptarlo. Y no es que no quisiera verlo, es que me aterraba.

Hoy ha caído en mis manos una revista, que a mi hija le gusta mucho y que yo no suelo leer, pero me ha llamado la atención un titular de la portada: “Las 27 emociones que rigen tu vida”. ¿Veintisiete?, he pensado. Si yo sólo conocía cinco, como mucho seis, aunque este último año y medio ha sido para mí un cúmulo de emociones. Porque hace 18 meses, aquel sentimiento que me sobrevenía a la mente de tanto en tanto “que bien que estamos todos, no estamos enfermos, tenemos una familia bonita, trabajo, amigos, en suma: felicidad y tranquilidad”… desapareció de la noche al día.

 

Aunque yo sabía que pasaba algo, incluso intuía lo que era, me negaba a aceptarlo. Y no es que no quisiera verlo, es que me aterraba. Aun así, cogí el toro (la enfermedad en este caso) y fui a por ella. ¡Sí! Porque le tengo mucho miedo a la enfermedad y sobre todo si es de mi familia, y más aún si se trata de mis hijas, y ya no os quiero contar si hablamos de algo grave, desconocido y que no sabes cómo enfrentarte a ello.

 

Vamos a ponerle nombre, porque si, todo esto llegó y llegó en nombre de anorexia nerviosa y depresión mayor. … Y llegó en una de mis hijas, con 14 años… Y todo se volvió angustia, miedo, incertidumbre, dolor, sufrimiento… Y más angustia, miedo,…

 

Después de varias semanas ya teníamos el diagnóstico definitivo, y asumimos en casa que era lo que tocaba y que íbamos a hacer todo lo posible e imposible para ayudarla.

 

Tengo que decir que tuvimos mucha suerte en el camino. Porque a pesar de verlo todo tan oscuro, que los días iban pasando y no veíamos la solución, que todo se movía muy lentamente, me encontré en el camino a personas maravillosas que nos ayudaron mucho. Desde la primera persona a la que acudí en busca de ayuda, la pediatra de atención primaria, que ha cuidado a mis hijas desde que nacieron y que se implicó muchísimo en el problema desde el minuto 1, apelando a todos los recursos que estaban en su mano y dándome los primeros abrazos cálidos, el apoyo y entendimiento que yo tanto necesitaba. “Muchas gracias Milágros”.

 

El psiquiatra de la USMI al que acudimos, que al principio no nos convencía mucho, pero creo que fue fruto de nuestra ansiedad porque ahora cada vez que vamos nos sentimos mejor, además nos dio el nombre del centro donde acudimos, porque no sabíamos dónde ir, y en el que nos han ayudado mucho.

 

Ese sitio es el centro CREA de Elche. Ahí ha estado mi hija unos meses en régimen de centro de día, recuperándose y haciéndose fuerte para volver a ser ella, para volver a vivir. Allí sigue acudiendo ahora a sus citas con su psicóloga y a los talleres que necesita. Allí trabajan un grupo de profesionales, a las que quiero agradecer todo lo que han hecho por nosotros y todo lo que siguen haciendo. Allí he recibido muchas más abrazo, que me han recordado tanto a aquellos que recibí de Milagros al principio; cálidos, sin prisas y con verdadero cariño.

 

Tengo que reconocer que los profesionales son muy importantes, la familia es esencial, los amigos, los estudios, etc…. pero lo primordial ha sido el esfuerzo mayúsculo, el trabajo metódico, incansable y titánico que ha hecho día tras día una persona de 14 años que ha conseguido superar muchos obstáculos, con una valentía que yo no dejo de admirar. Y la suerte que yo tengo es que esa persona la tengo conmigo, está en mi casa, y todos los días me da lecciones y me enseña mucho más de lo que yo podría imaginar.

 

El primer día que volví a ver los ojos brillantes de mi hija, con esa inquietud que siempre ha tenido, pensé: “Estamos en el camino y lo va a conseguir”.

 

Lo que dije al principio: “las emociones”. No sé si serán 27, pero yo creo que he llegado a experimentar muchas más. Aunque tengo que admitir, ahora que ya estamos saliendo de esta, que no todas las emociones fueron negativas, si que lo pasamos muy mal por el camino, pero que existe un camino y estupendos profesionales a los que tenemos que acudir cuando estamos tan perdidos, a los que tenemos que “obedecer” en sus indicaciones aunque a veces no descoloquen un poco.

 

Ellos saben, son expertos, están preparados, son objetivos. Nosotros no…., no sabemos, estamos aterrados, perdidos y objetividad…. ya os digo yo, que nada de nada.

 

Ahora mismo siguen ahí algunas emociones negativas, sobre todo el miedo, miedo a volver a sentir miedo. La tristeza casi ha desaparecido, y la ira también.

 

Con mi testimonio solo intento dos cosas:

Transmitir el mensaje positivo de que, aunque nos parezca muy difícil, aunque lo veamos muy lejano, aunque no sepamos y nos parece que el mundo se para,…., con ayuda y con mucho tesón podemos vencer nuestros miedos y seguir hacia delante.

 

También quiero agradecer a todos los profesionales que hemos encontrado en este duro camino, el que hayan estado ahí en todo momento, y que han conseguido que nos sintiéramos totalmente arropados, y lo más importante, que no nos sintiéramos solos.

 

A todos los integrantes del centro CREA, no voy a poner sus nombres porque seguro que me olvidaría de alguno de ellos y eso no me lo perdonaría; gracias de corazón por el trato diario hacia nuestra hija y hacia nosotros. Sois grandes profesionales y maravillosas personas…

 

Gracias a todos porque…

 

Ha vuelto la alegría, la diversión, la sorpresa… pero ha vuelto lo más importante, ha vuelto MI HIJA.

Lo primero siempre eres tú

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